viernes, 13 de enero de 2012

Una familia olímpica


Ambos nacieron el mismo año, 1927, como si aquello predeterminara ya su destino. Él, Dezsö Gyarmati, nacido el 23 de octubre en Miskolc, adelantémoslo ya para “deshacernos” de él, fue considerado mejor waterpolista mundial del periodo 1948-1964 en el que se consagró tres veces campeón olímpico (Helsinki-1952, Melbourne-1956, y Tokio-1964, con 37 años de edad), subiendo también al podio en Londres-1948, medalla de plata, y Roma, medalla de bronce, es decir, cinco medallas en cinco Juegos sucesivos. Como títulos "menores", mencionemos sus tres títulos europeos, en Turín, 1954; Budapest, 1958, y Leipzig, 1962.  Ella, Eva Szekely, nació un 3 de abril en Budapest, de ascendencia judía, lo que estuvo a punto de costarle la vida, aunque consiguió salvarse cuando, junto a su madre, fue acogida en uno de los “pisos francos” que la Embajada de Suiza mantenía, a “trancas y barrancas”, en la capital húngara, intentando burlar la máquina de matar nazi. Como buena húngara, Eva muy pronto se aficionó a la natación, aunque ella misma declaró que su “momento mágico” había sido cuando el 9 de agosto de 1936, oyó por la radio la interpretación de su himno nacional, premiando el título olímpico de los 100m.crol que su compatriota Ferenc Csik había conseguido en los JJ.OO. de Berlín. No sabemos si fue así, pero no creemos equivocarnos mucho si pensamos que fue en aquel momento cuando terminó de definirse el futuro deportivo de Eva.  

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